Cómo hipnotizar a un cobaya


Esta “técnica de relajación“, por decir algo, es curiosa y queda muy mona en las fotos pero no les va a gustar a todos los cobayas. Incluso diría que la mayoría se retorcerán como cochinos (¿como (guinea) pigs?) antes de que consigáis voltearlos siquiera un poquito. Si es el caso, no insistáis; sin querer podéis hacerle daño al cobaya, además de que el pobre animal pasará un mal rato.

Para nosotros ha quedado claro que es una cuestión de gustos. Como tenemos dos cobayas que se parecen lo mismo que un huevo a una castaña (aunque sean hermanos de la misma camada), podemos comparar comportamientos. Mientras que Ogórki parece entrar en trance místico con la maniobra hipnótica, Chucky nos hace la de “quita bicho” en cuanto nos ve las intenciones a lo lejos. Patalea e incluso muerde nada más ponerlo sobre su propio trasero y no nos deja ir más lejos. Sin embargo Ogórki… este gordito es tan perezoso que se dormiría hasta en una sartén. Lo que vemos constantemente es que los animales tienen su propia personalidad individual y nos toca a nosotros adaptarnos a ellos, que por algo somos la especie “inteligente” (se supone…)

Aquí tenéis unas fotos explicativas del asunto para que veáis en qué consiste esta curiosa afición de Ogórki, el proceso y el resultado final.

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Lo que hacemos es poner al bichillo panza arriba poco a poco, apoyándolo cuidadosamente sobre nuestras piernas (aprovechad la curva para apoyarlo bien y que se sienta más protegido). Situamos una mano detrás de la cabecita y con la otra empezamos a acariciarle la barriguilla, todo muy suavemente. Enseguida tendréis que notar que se va relajando. Se va relajando, se va relajando… Podéis aprovechar para inclinarlo más y comprobar que se queda prácticamente horizontal. Y totalmente inmóvil, llegando incluso a entornar los ojos. Si no os movéis, el cobaya puede permanecer en esa postura “de trance” unos minutos. Cuando esto pasa, me siento como “la mujer que susurraba a los cobayas” 😀

Curioso, ¿o no? Ya nos contaréis si lo probáis.

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10 pensamientos en “Cómo hipnotizar a un cobaya

    • No te creas… tiene amedrentadito perdido al pobre Chucky (le roba la comida, le “mea” encima, lo echa de su territorio… una joyita, vamos). Pero sí, es muy gracioso y tiene un toque contradictorio que lo hace muy humano, como gritar despavorido para que no lo cojas y a los dos minutos quedarse dormido de gusto 😀

  1. Yo me apunto, pero como no tengo cobaya, ¿puedo ponermo yo mismo panza arriba? Elegí el capitalismo radical y eso precisa de mucha relajación para evitar “Un día de furia”. 😀

    • Ayyyy Javierín…. no te preocupes. Si elegiste capitalismo radical al menos no te lo tomes muy en serio. Por ejemplo, puedes comprarte un caniche, un mono tití o adoptar una alimaña. Y luego hacerle un blog. Ya verás como ayuda a ver el mundo con ironía y ligereza, te lo digo yo. Besos 😉
      PD. Por supuesto que puedes enseñarle al mono a rascarte la barriguita hasta que te quedes frito. Sin embargo con los otros animales que te he puesto de ejemplo lo veo más difícil…

  2. María, mi hija Nerea consiguió mantener en trance a Lula durante un tiempo con sus patitas hacia arriba. Tal era la postura que mi hija que vió que había hecho sus necesidades en la cajita, cogió papel higienico y le estuvo limpiando como si de mi hija Paula se tratase. Casi le pone hasta pañal. Y Lula sin inmutarse! Increible!

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