La máquina de alimentar


Me da un poco de vergüenza confesar esto, pero sí, admito que hemos comprado por internet una máquina de alimentar mascotas. Hasta aquí todo parece normal, a no ser que os diga que la máquina es enorme de grande, para perros, cuando resulta que lo nuestro son los cobayas. Bueno, pues resulta que funciona. Y hasta mejor de lo que pensábamos…

máquina automática para alimentar mascotas

Y es que continuamente se nos repite la misma situación. Tenemos que dejar a los cobayas solos en casa durante dos o tres días porque nos vamos de viaje. Aunque ya os explicamos en otro post cómo lo hacemos para que no suponga un problema, Patryk no pudo resistirse a ir un paso más allá probando una máquina automática que les dé de comer cuando no estamos.

La máquina que encargó en Amazon UK, de la marca Andrew James (por si os interesa), se programa para que una o varias veces al día suelte una ración de comida, siempre a las mismas horas. El tamaño de la ración que dispensa también se puede elegir, y hasta es posible grabar unas palabras de aliento para que la mascota no se sienta demasiado sola durante los días que uno está ausente del hogar. El aparato mismo se encarga de repetir nuestro mensaje nada menos que tres veces al final de cada actuación. Pues sí, el cacharrito es todo un show…

Nosotros la programamos para que les diera una ración de pienso una vez al día, a las 7 de la tarde, que es más o menos la hora a la que se la damos normalmente. No conseguimos que la cantidad fuera suficientemente pequeña, pero bueno, considerando que iban a estar solos unos días mejor que sobrase que no que faltase. Ah! y la grabación consistió en unos chasquidos, el sonido con el que los llamamos a comer (que no es que haga falta llamarlos, pero a nosotros nos hace gracia…jajaja).

Aquí tenéis a Patryk, muy concentrado programando la máquina de alimentar:

Patryk estudiando las instrucciones de la máquina de alimentar Andrew James

Como veis, el problema es que Patryk se fijó más en las prestaciones que en las medidas de la máquina y cuando nos llegó a casa vimos que aquello era un monstruo de grande. Como para alimentar durante varios días a un elefante pequeño… De hecho es que ya pone bien claro que puede contener hasta 90 raciones para perro o gato, nada más y nada menos.

Suerte que nuestros cobayas viven en un recinto que da de sí para meter el artefacto. Así pues, y como siempre, antes de partir les dejamos bien de heno, bien de zanahorias y otras verduras, dos bebederos llenos de agua y… la máquina de alimentar programada para que no echasen de menos su ración de pienso de la tarde.

Máquina automática de alimentar mascotas, en su uso para cobayas

Y bueno, para los más curiosos, para aquellos que os estéis preguntando cómo suena y cómo chirría el artefacto de alimentar y cuál es la reacción de los cobayas a este invento, también tenemos un breve vídeo. Veréis que Ogórki se asoma cuando empieza a hacer ruido, pero no se decide… ¡hasta que no termina el último de los chasquidos!

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Principios de pododermatitis


A los cobayas hay que revisarles las patitas regularmente para asegurarse de que las tienen en buenas condiciones. Haciéndolo hace unas semanas nos dimos cuenta de que Chucky empezaba a tener lo que parecía un principio de pododermatitis, una dolencia bastante frecuente en los cobayas y que puede llegar a ser muy seria. No tenéis más que ver lo delicada que es su piel en esta zona sobre la que se apoyan constantemente para andar.

principio de pododermatitis en cobayas

Causas de pododermatitis y rozaduras en las patas

La pododermatitis la causa una bacteria y consiste en una hinchazón o incluso herida abierta en la almohadilla de la pata del cobaya, ya sea trasera o delantera. Las condiciones para que se produzca incluyen falta de higiene en el recinto, un suelo demasiado duro, carencia de vitamina C o incluso que el cobaya esté obeso y por ello ejerza demasiada presión sobre las patas.

A veces una pequeña rozadura producida por un suelo áspero puede convertirse en pododermatitis si no se cuida bien.

En nuestro caso diría que fue a causa del suelo. Les habíamos cambiado la manta polar por un hule de plástico porque nos pareció más higiénico, aunque para ellos seguramente es algo abrasivo. De todas formas, mejorar la higiene limpiando la jaula con más frecuencia nunca viene mal, y también lo hemos hecho. En cuanto a la vitamina C, no creemos que tengan ninguna carencia porque les damos cada día su ensalada de verduras frescas y siempre incluye vegetales ricos en esta vitamina, como los pimientos, y además no tienen otros síntomas relacionados. Ah! y en el caso de Chucky la obesidad queda totalmente descartada, que está flaquillo (en comparación con Ogórki es más que evidente!).

Remedios para la pododermatitis en cobayas

Lo mejor es que llevéis a vuestro cobaya al veterinario de exóticos si le veis algo así, pero entretanto podéis aplicarle un poco de aloe vera tras limpiarle la patita con una gasa húmeda. Es lo que nosotros hicimos durante unos días, además de volver a la manta polar para el suelo del parque y usar un lecho más suave, algodonoso, mientras se le curaba.

Chucky con su frasco de aloe vera :)

Ahora ya han pasado varias semanas desde que se lo empezamos a vigilar y la patita trasera está perfectamente. La rozadura se ha curado y no ha llegado a desarrollar ninguna infección.

Como os digo, lo mejor es llevarlo al veterinario, pero si sois de los que no podéis resistiros a buscar la información en internet aquí tenéis unos cuantos consejos, sacados de fuentes que nos han parecido fiables, sobre qué podéis ponerle si aparece algo así:

Antiséptico: lavar la zona a diario con una solución antiséptica que vaya eliminando la infección.

Trombocid: esta pomada ayuda a activar la circulación sanguínea en la zona.

Aloe vera: sirve para mejorar el estado general de la piel y ayuda a que se regenere.

Pododermatitis (Bumble foot)

Además os traducimos del inglés (versión libre, ¿eh?) lo que pone sobre el tema en nuestro libro de cabecera, Guinea Piglopaedia:

“La pododermatitis es una infección en la almohadilla de la pata que causa hinchazón y dolor considerables. Comienza con una irritación en el pie que termina por costrarse. Entretanto, una infección empieza a desarrollarse y la pus se acumula dentro de la herida. Esta puede llegar a abrirse y la infección propagarse a sus compañeros de jaula. Lo peor que puede pasar es que la pata entera se inflame y le sea demasiado doloroso caminar sobre ella. Si en estas condiciones se abre la herida, el cobaya puede llegar a morir desangrado.

La pododermatitis es más frecuente en los cobayas más viejos. La obesidad y la falta de ejercicio parecen predisponer al animal, ya que la pododermatitis se parece a las llagas de los enfermos que permanecen acostados. Un cobaya con sobrepeso que está mucho tiempo tumbado no tiene una buena circulación en esta zona debido a la presión que su propio peso ejerce sobre las patas. Esto, junto con un lecho abrasivo que le raspe las almohadillas y una higiene pobre puede dar como resultado una invasión bacteriana, normalmente de estafilococos. Los síntomas son una gran inflamación en una o varias patas y que el cobaya no querrá apoyar la pata para caminar, ya que bajo la almohadilla tendrá una lesión en la piel llena de pus.  Es muy improbable que la lesión se cure sin tratamiento. Los cuidados consisten en limpiar la lesión con una solución antiséptica y en un tratamiento con antibióticos (por supuesto, bajo prescripción veterinaria). La jaula debe mantenerse muy limpia y se recomienda usar lecho suave, como toallas, ya que cualquier vendaje se le terminará cayendo.

Las complicaciones más frecuentes incluyen que la infección se propague al tejido óseo (osteomielitis) o a la sangre (septicemina), con resultado de muerte”.

Pues ya lo sabéis. Para no llegar a estos extremos tan desagradables y dolorosos, vigiladles las patas a vuestras pequeñas bestias y no tardéis en buscarles ayuda si detectáis algo así.

¿Cuánto debe pesar un cobaya?


La evolución del peso de un cobaya es uno de los indicios más claros de cómo anda su salud. En general, un adulto puede oscilar entre 900 gr y 1,2 kg, aunque también depende de su raza y de su propia complexión. Se ve que en el pasado no era raro ver machos de 1,8 kg, pero ahora uno de 1,5 kg ya sería bastante excepcional.

Los cobayas crecen rápidamente hasta los 4-5 meses, y a partir de ese momento ya no se desarrollan a tanta velocidad. Sin embargo, hasta los 14-15 meses no se les considera adultos ya que siguen creciendo. A partir de esa edad su peso no debería cambiar demasiado y su tamaño rondaría entre 23 y 27 cm de largo.

Chucky en la báscula

Por qué controlarles el peso

Es muy recomendable controlar el peso de nuestros cobayas, ya que si este disminuye suele ser un indicio inconfundible de que el animal tiene un problema de salud. Por ejemplo, la falta de vitamina C es una de sus afecciones más comunes y uno de los síntomas es el adelgazamiento. Pesándolos con regularidad nos aseguraremos de detectar este tipo de síntomas antes de que sean demasiado evidentes. Así podremos reaccionar a tiempo llevándolos al veterinario lo antes posible.

Y al contrario, un cobaya que gana demasiado peso o que está gordo en exceso tampoco es un cobaya saludable. Si esto ocurre, tendremos que vigilar su dieta y no darle alimentos demasiado ricos en azúcar, como ciertas frutas, o bien limitar la cantidad de pienso decantándonos más por las verduras y el heno (sobre este tema tenéis más información en el post sobre alimentación que publicamos hace unos días). ¡Ah! y por supuesto, lo dejaremos correr libre más a menudo para que haga bien de ejercicio.

Una buena idea es ir anotando cuánto pesan y en qué fecha se ha recogido el dato. Si sois freaks del Excel incluso podéis entreteneros haciendo gráficos de su evolución.

Ogórki en la báscula

Cuánto pesan nuestros cobayas

A nuestros Chucky y Ogórki llevamos varias semanas controlándolos y no hay cambios significativos. Ogórki es visiblemente más grande que su hermano desde hace tiempo y alcanza exactamente 1,140 kg, mientras que Chucky está en unos 850 gr. La diferencia entre ellos es muy notable, pero ninguno ha perdido peso en el mes y pico que llevamos controlándolos. Cada uno habrá ganado unos 60 gr en este tiempo. Bueno, es posible que Ogórki un poco más… a este lo estamos vigilando, aunque es difícil si viven juntos y el problema de gordura lo tiene sólo uno. De momento no pensamos que sea necesario separarlos para darles distinta alimentación, pero ya lo veremos.

Sería interesante saber cuánto pesaban cuando los trajimos a casa, pero el caso es que lo desconocemos. La única referencia que tenemos es que, lo que antes parecía un espacio enorme para que pudieran correr, como el parque de paneles, ahora se queda muy pequeño para el tamaño que han alcanzado. Además, antes podía sostenerlos sin problemas uno en cada palma de mis manos, mientras que ahora necesito las dos y me sobra cobaya por todas partes si intento agarrar a Ogórki. Calculo que habrán duplicado el peso, como mínimo, en estos cinco meses que llevan con nosotros. Tendrán ahora 7 meses aproximadamente. No sabemos exactamente qué tiempo tenían cuando los adoptamos, pero calculamos que serían unos 2 meses porque es el tiempo mínimo recomendado para que abandonen su hogar de nacimiento.

Tipos de básculas

En cuanto a la balanza para pesarlos, nosotros tenemos una digital bastante fashion, pero os servirá cualquier báscula de cocina que sea apta para cantidades entre 400-500 gr hasta 2 kg. Seguro que incluso tenéis alguna por casa, ya que son habituales para medir cantidades en repostería y también cuando se hace dieta. Si es así, acordaos de lavar bien el cacharro donde apoyéis al cobaya después de usarlo 😉

Buscando un poco en Internet encontraréis muchos tipos de básculas de cocina que se pueden usar para pesar cobayas.

Si tenéis una báscula plana como la nuestra, podéis ponerle un recipiente encima para que no se os escape el granuja peludo. Sólo tenéis que acordaros de descontar el peso del recipiente para obtener el peso real del cobaya, y ya está.

Cómo pesar a un cobaya

Tenemos curiosidad… ¿qué edad tienen y cuánto pesan vuestros peludos? ¿Habéis notado cambios importantes en su peso? ¡A ver si nos contáis!

Principios básicos de alimentación


Hablando de cuidados básicos de los cobayas, os traemos un vídeo sobre su alimentación que hemos sacado del canal YouTube de Nestlé.

Os resumimos la historia: un cobaya regordete llamado Chewbacca va al veterinario para ponerse a dieta. Se ve un poco gordo y ha pensado en raparse el pelo al cero para parecer más delgado, aunque entonces su propio nombre le quedaría ridículo y todos los cobayas del barrio se reirían de él.

Pareja de skinnies o cobayas sin pelo

Todos, excepto los Skinnies-head, que de todas formas no le caen muy bien y lo miran un poco raro cuando pasa. En la consulta encuentra a una doctora cobaya monísima de la muerte, variedad peruviana (es decir, de pelo largo y fantástico) que le enseña a hacer una comida al día basada en verduras con alto contenido de vitamina C, a beber mucha agua, a comer heno porque tiene fibra y además es bueno para los dientes y no engorda. Cómo acaban estos dos tras este encuentro de destinos ya os lo podéis imaginar. En fin, que la historia podría estar protagonizada por Johnny Deppbaya y Cobayiffer Aniston, aunque Nestle ha preferido hacerla más convencional y sólo sale un cobaya atendido por una veterinaria humana que vive con una familia humana también. A pesar de todo, el vídeo está bien.

Algunos consejos básicos sobre alimentación de los cobayas

  • Hay que vigilar el peso del cobaya. Los machos están en 1 kilo – 1 kilo 100 gramos de media y hay que tener cuidado no se nos desmadren porque les encanta comer.
  • Ojo con las carencias de vitamina C que se nos pueden poner muy malitos: los cobayas, igual que los humanos, no sintetizan la vitamina C y tienen que obtenerla de lo que comen. Esto significa que hay que darles verduras y frutas ricas en esta vitamina cada día.
  • Que siempre tengan heno para evitar problemas digestivos y dentales, a cualquier hora y todo el que quieran. En eso no hay límites.
  • Conviene alimentarlos una vez al día con una mezcla de verduras y algo de fruta. También le podéis dar un poco de pienso si todavía no es un cobaya adulto (después habrá que limitárselo para que no gane demasiado peso). Un snack entre horas no está mal si vuestro cobaya no está muy gordo. Si lo está, tendrá que conformarse con el heno, que no debéis dejar de darle en ningún caso.
  • Siempre deben tener agua fresca porque beben mucho y no es suficiente con el agua de las verduras.

Cuando me doy cuenta de todo el cuidado que hay que poner en la alimentación de los cobayas, me pregunto cómo consiguieron sobrevivir los hámster que teníamos de niños a una dieta rica en galletas, patatas fritas, pasteles y chuches varias. ¿Será que los hámsters son menos delicados…? A ver si alguien me responde a esta duda que tengo 🙂

Cobayas durmientes


Sobran las palabras. Sólo os diré que nuestros cobayas ya tienen casitas de invierno, como podéis ver en las últimas fotos, y ahí están ya durmiendo bien arropados por dos trapos de cocina viejos (hasta que no pusimos los trapos no les dio la gana de utilizarlas, eso que lo sepáis). Por lo demás, pues eso, que sobran los comentarios.

¡Ah sí! este post va dedicado a Teresa 😀

Felices sueños cobayas….ZZZzzzzz…..ZZZzzzzz….

cobaya durmiendocobaya durmiendo panza arribacobaya durmiendo con la pata estiradacobaya durmiendo en su casita de plásticodos cobayas durmiendo en sus casitas de plástico

Y aquí tenemos a la estrella invitada del blog, Ruina, el cobaya de nuestra amiga Azahara de Córdoba que amablemente nos ha cedido esta foto para completar el post. ¡Le debemos a Ruina una buena ensalada! 😀

cobaya blanco de pelo largo durmiendoZZZzzzzzz…….

Si los cobayas no muerden lo mío es que debe de ser un tigre enano


Hartos estamos de leer en todas partes que los cobayas no muerden. Si acaso se les escapa una dentellada será porque habrán confundido tu dedo con una apetitosa endibia o bien algo muy grave les habrás hecho (sí, tú, torturador de inofensivos cobayas, encima siéntete miserable si el tuyo te ha mordido…). Pues por nuestra parte os decimos que lo desmentimos y que para nosotros se queda como un falso mito sobre los cobayas.

Al menos es falso si hablamos de nuestro Chucky, el rey del mordisco con premeditación y alevosía. Ogórki, sin embargo, parece un bendito y las mata callando. Como siempre nada tienen que ver el uno con el otro… menudo par de hermanos.

La fijación oral de Ogórki

En la siguiente foto Ogórki está a punto de lamerme la yema del dedo. Tal y como cuentan los eruditos de los cobayas este sería un comportamiento del todo normal. Olisquear, tocar con los dientes (sin apretar), lamer… es lo que hace Ogórki, a quien además le encanta chuperretear el suelo de plástico de la jaula cuando acabamos de limpiarla. Sobre esto último no nos ha ilustrado ninguna lectura ni tenemos explicación. Ya hemos descartado que sea adicto al detergente, pues justo esa parte sólo la limpiamos con agua.

cobaya lamiendo un dedo

A veces también lo he sentido lamiéndome una rodilla con auténtica fruición. Ni que fuera una bola gigante de helado de vainilla… No sé, como ha sido este verano, digo yo que la cremita que llevaba tendría buen sabor.

El caso es que Ogórki ha desarrollado con el tiempo una especie de fijación oral. Morder muerde muy raramente y si lo hace nunca aprieta, pero chupar… ¡cómo le gusta al bandido!

Chucky, el cobaya asalvajado

Esta situación me recuerda a esa típica conversación de patio de vecinas sobre los hermanos del 5ºB, los hijos de “la Chari” o la mismísima familia Martínez-Bordiu: “Fíjate, los dos hijos igual de bien criados, las mismas atenciones, la misma educación de pago y hasta los mismos amigos… y va, y el mayor le sale drogadicto”. Bueno, que nuestro Chucky no es que sea drogadicto pero muerde como un condenado a diferencia y gran distancia de su hermano Ogórki.

morro de cobaya abisinio blanco y negro

Chucky muerde cuando lo cojo en brazos, cuando lo pongo sobre mi regazo, cuando intento darle de comer en mi mano, cuando acerco su hociquillo a mi naricilla, cuando lo acuno cariñosamente para darle calorcito…

En definitiva, muerde siempre que hay alguna interacción humana. Y aprieta, ya lo creo que aprieta. Alguna vez hasta me ha dejado unos puntitos de sangre bajo unas marcas de dientes diminutos.

Pero no, claro…. si los cobayas no muerden…. pues es que estaré cegata y el mío será otro bicho, oiga, yo creo que un tigre enano o un lobo con piel de rata, vaya usted a saber.

cobaya con mala leche

"Er Chucky", el cobaya más chungo al sur del Besós

A favor de Chucky hay que decir que hemos notado una gran disminución en la frecuencia de sus mordiscos. Últimamente parece que está más tranquilo y lo podemos coger sin riesgos. En este sentido hemos leído que los cobayas, en el raro-rarísimo caso de que muerdan (¡ja! va a ser que nos ha tocado la china…), lo hacen sobre todo cuando son pequeños. Los nuestros tienen ahora alrededor de 6 meses por lo que ya no son unos bebés.

De todas formas tampoco es un drama aguantar algún que otro mordisquillo porque por lo general no hace daño. Sinceramente, lo peor de que te muerda es que sientes que tu mascota te aborrece y no quiere que le pongas la mano encima, pero si eres capaz de soportar esa presión psicológica por lo demás no pasa nada. Sin buscar explicaciones raras, se ve que nuestro Chucky no es un modelo de sociabilidad cobaya 😀

Lo que tiene más guasa es que una vez en la jaula Ogórki es claramente el que manda y arrincona al pobre Chucky cada vez que le da la gana. Quién lo iba a decir, las apariencias engañan hasta en los cobayas…

El cobaya Chucky defiende a Kuromi

Casitas para cobayas


No os molestéis en comprar juguetes para cobayas. Lo que de verdad les gusta a estos bichillos son los agujeros para guarecerse y también escurrirse por túneles y estrechas cavidades. Podéis estar seguros de que os van a agradecer cualquier artilugio que les haga las veces de túnel, pasadizo o casita. Y por supuesto no les importará si es de fabricación casera o lo habéis comprado en la tienda.

Casitas y túneles de fabricación casera

La reina en este caso es la tradicional casetilla de toda la vida, esa que todos hemos hecho alguna vez con una caja de zapatos puesta boca abajo. Nosotros ya les hicimos una a nuestros amigos cuando los llevamos de vacaciones este verano y estaban bien contentos. Para que les sirva también como túnel de juego les podéis abrir varias puertas en el cartón: dos, una en frente de la otra, o incluso cuatro, una en cada lateral. Ya veréis como no os dicen que no.

Casa para cobayas hecha con una caja de zapatos

Otra opción son los tubos de cartón que van dentro del papel de váter, del de aluminio, etc. A nosotros, esos en particular no nos han servido de mucho porque teníamos a los cobayas un poco creciditos para que cupieran por los tubos, que son bastante estrechos. Hay quien les hace un corte transversal y así se abren y dan más de sí, que también es buena idea.

Casa para cobayas hecha con una caja de PanettoneCon una hoja de periódico o un simple folio podéis probar lo más fácil y rápido. La dobláis en dos y apoyáis los bordes en el suelo. Y sin más esfuerzos ya tienen vuestros peludos una casita bien maja que seguramente acabarán lanzando por los aires, pisoteando y destrozando a dentelladas, ¡el colmo de la diversión para estos bichos! Qué más se puede pedir por semejante precio y esfuerzo 😛

Otra idea que tengo pero no he probado aún es usar un tupperware viejo en lugar de una caja de zapatos (o de esta tan colorida de Panettone que tenéis a la izquierda y que vuela por los aires con demasiada facilidad). Así tendrán una casa más resistente y seguramente bien abrigadita en invierno. La idea es la misma: ponerlo boca abajo y recortarle unas puertas. Supongo que para evitar que se corten con el borde habría que lijarlo un poco para que quede suave después de hacer las puertecillas.

A veces ni siquiera hace falta ponerles nada especial porque ya se montan ellos solitos su propio túnel. Por ejemplo, algo que les hemos visto hacer a nuestros cobayas es buscar un hueco por el que escurrirse debajo de la manta polar que tienen en el suelo y corretear con esta peinándoles el lomo como si fueran pequeños topillos, bultos sospechosos que se deslizan sin ser vistos en busca de un tesoro subterráneo… ahora que lo digo, les voy a poner unos trocillos de pimiento bajo la manta para que se entretengan buscándolos la próxima vez.

Casitas que venden en las tiendas de mascotas

Un clásico para cobayas es la casita o el túnel de hierba. Para explicaros cuánto les gusta lo mejor es que os enseñe cómo ha quedado la nuestra tras apenas tres meses de uso: destrozada. Sí, sí, se la han comido. Aunque antes de quedar así les ha dado mucho juego. Ha sido casita, túnel, colina sobre la que encaramarse, hamaca (le daban la vuelta fácilmente y parecía gustarles el resultado), comedero, WC,…. en fin, de todo ha hecho la casita de heno. Al final se la hemos quitado porque no queremos que se saquen un ojo con los trozos rígidos que han quedado medio sueltos tras el festín. O bueno, igual se los acabo de cortar yo misma y se la devuelvo, que creo que la echan de menos.

Así era la casita de heno cuando la compramos:

Casita de heno para cobayasY así es como las bestias peludas la han dejado en un abrir y cerrar de ojos:

casita de heno tras tres meses de uso

También hemos visto montones de casitas de madera en las tiendas, algunas muy sofisticadas (hasta demasiado diría) y con precios igualmente “sofisticados”. Las más complicadas suelen ser para hámsters o hurones, y es que los cobayas no son tan ágiles y es mejor ponérselo fácil. Si tuviera que elegir una para mis cobis sería como mucho de este estilo:

Casita para cobayas de madera (marca Trixie)

Casita para cobayas tipo iglú de plástico

Los que a mí de verdad me encantan son los iglús de plástico que he visto en Internet. Se puede decir que son la versión ‘pop’ del tupperware que os decía antes.

Este invierno mi idea es ponerles un par de estas casitas de plástico, ya sea en su versión pija-pop o en la casera, con un trapito dentro en el que puedan cobijarse. En nuestro piso hará un frío que pela en pocas semanas y seguro que los ‘cobayowski’ lo agradecen.

Ya os lo enseñaré, a ver si las usan o hay que volver a la casita de heno comestible que por lo que se ve es un valor seguro 😀

ACTUALIZACIÓN, 22 de octubre 2011

Finalmente hemos comprado dos casitas tipo iglú pero un poco diferentes a la que os enseñábamos. Como tienen también suelo son mucho más estables y no les dan la vuelta. Además, limpiarlas es muy fácil ya que se separan en dos. Con un trapo de cocina viejo las hemos hecho acogedoras y ahora casi siempre duermen en ellas (si queréis verlos durmiendo dentro, los tenéis en otro post).

Os dejo unas vistas de las casitas nada menos que “a pie de puerta” y con cobaya incluido:

casa de plástico para cobaya, de color verdeiglú de plástico para cobaya, color azul

ACTUALIZACIÓN, 27 de noviembre, 2011

La idea de ponerles unos trapitos dentro de las casetas podría haber sido buena si no fuera porque estos animales no discriminan en qué lugar hacen sus necesidades. Dicho esto, no es difícil imaginar el resultado: los trapos acabaron completamente mojados en un par de días, y llenos de residuos de difícil desincrustación (ni que decir tiene que a nadie le apetece meter algo así dentro de la lavadora, ni siquiera por separado).

La solución fue sacar los trapitos y sustituirlos por el tan socorrido papel de cocina. ¿El resultado? pues que sacaron el papel de las casitas para devorarlo fuera (es un hecho que les encanta comerse el papel) y dentro siguieron haciendo sus necesidades indiscriminadamente. La consecuencia directa fue cobayas rebozados en su propia orina y heces, sobre las que dormían plácidamente, eso sí. Por supuesto les costó un buen baño.

Como no nos rendimos, la siguiente alternativa (la actual y en fase de pruebas) ha sido ponerles lecho de papel reciclado dentro de las casetas. Estas ya no parecen tan confortables, al menos desde el punto de vista humano, aunque ahora pueden hacer sus cosas y el absorbente previene los charcos indeseados. Qué le vamos hacer si cobayas y humanos tenemos gustos dispares… Ahora, ellos siguen encantados con sus guaridas y las usan a base de bien 🙂