Concurso de cobayas en traje regional de Perú


Quería disfrazar a mis peludillos para Halloween y hacerles unas fotos pero al final no pudo ser por cuestiones de tiempo, que últimamente lo tengo escaso. Además Patryk me dijo, ¿Pero tú crees que es normal disfrazar a los cobayas? ¿no va eso en contra de tus principios de no torturar a los animales por diversión? A ver, no diría yo tanto por encasquetarles unos disfraces graciosos y hacerles unas fotos… De todas formas se me hubiera quedado el tema muy corto en comparación con el vídeo que os traigo hoy, el concurso de “Miss y Mister Cuy” celebrado en Perú.

Mejor que lo veáis, que en este caso y más que nunca una imagen vale más que mil palabras:

Ya sabéis que los cobayas son muy populares en Perú. Aquí os hemos hablado de ello en un par de ocasiones, sobre cómo los crían en granjas y de su influencia incluso en la publicidad.

Este “material” en concreto lo he encontrado en un blog que habla sobre Perú desde el punto de vista de una extranjera que vive allí: Arriba el Perú, carajo. Es bastante interesante y os lo recomiendo, aunque deja patente la costumbre de medir otras culturas con el baremo de la propia, lo cual no es muy justo pero casi siempre resulta inevitable y entretenido, para qué negarlo. Llegué hasta él porque citaron nuestro blog como rareza, freakada o algo así 😀 ¡Gracias! 😉

Cobayas durmientes


Sobran las palabras. Sólo os diré que nuestros cobayas ya tienen casitas de invierno, como podéis ver en las últimas fotos, y ahí están ya durmiendo bien arropados por dos trapos de cocina viejos (hasta que no pusimos los trapos no les dio la gana de utilizarlas, eso que lo sepáis). Por lo demás, pues eso, que sobran los comentarios.

¡Ah sí! este post va dedicado a Teresa 😀

Felices sueños cobayas….ZZZzzzzz…..ZZZzzzzz….

cobaya durmiendocobaya durmiendo panza arribacobaya durmiendo con la pata estiradacobaya durmiendo en su casita de plásticodos cobayas durmiendo en sus casitas de plástico

Y aquí tenemos a la estrella invitada del blog, Ruina, el cobaya de nuestra amiga Azahara de Córdoba que amablemente nos ha cedido esta foto para completar el post. ¡Le debemos a Ruina una buena ensalada! 😀

cobaya blanco de pelo largo durmiendoZZZzzzzzz…….

Si los cobayas no muerden lo mío es que debe de ser un tigre enano


Hartos estamos de leer en todas partes que los cobayas no muerden. Si acaso se les escapa una dentellada será porque habrán confundido tu dedo con una apetitosa endibia o bien algo muy grave les habrás hecho (sí, tú, torturador de inofensivos cobayas, encima siéntete miserable si el tuyo te ha mordido…). Pues por nuestra parte os decimos que lo desmentimos y que para nosotros se queda como un falso mito sobre los cobayas.

Al menos es falso si hablamos de nuestro Chucky, el rey del mordisco con premeditación y alevosía. Ogórki, sin embargo, parece un bendito y las mata callando. Como siempre nada tienen que ver el uno con el otro… menudo par de hermanos.

La fijación oral de Ogórki

En la siguiente foto Ogórki está a punto de lamerme la yema del dedo. Tal y como cuentan los eruditos de los cobayas este sería un comportamiento del todo normal. Olisquear, tocar con los dientes (sin apretar), lamer… es lo que hace Ogórki, a quien además le encanta chuperretear el suelo de plástico de la jaula cuando acabamos de limpiarla. Sobre esto último no nos ha ilustrado ninguna lectura ni tenemos explicación. Ya hemos descartado que sea adicto al detergente, pues justo esa parte sólo la limpiamos con agua.

cobaya lamiendo un dedo

A veces también lo he sentido lamiéndome una rodilla con auténtica fruición. Ni que fuera una bola gigante de helado de vainilla… No sé, como ha sido este verano, digo yo que la cremita que llevaba tendría buen sabor.

El caso es que Ogórki ha desarrollado con el tiempo una especie de fijación oral. Morder muerde muy raramente y si lo hace nunca aprieta, pero chupar… ¡cómo le gusta al bandido!

Chucky, el cobaya asalvajado

Esta situación me recuerda a esa típica conversación de patio de vecinas sobre los hermanos del 5ºB, los hijos de “la Chari” o la mismísima familia Martínez-Bordiu: “Fíjate, los dos hijos igual de bien criados, las mismas atenciones, la misma educación de pago y hasta los mismos amigos… y va, y el mayor le sale drogadicto”. Bueno, que nuestro Chucky no es que sea drogadicto pero muerde como un condenado a diferencia y gran distancia de su hermano Ogórki.

morro de cobaya abisinio blanco y negro

Chucky muerde cuando lo cojo en brazos, cuando lo pongo sobre mi regazo, cuando intento darle de comer en mi mano, cuando acerco su hociquillo a mi naricilla, cuando lo acuno cariñosamente para darle calorcito…

En definitiva, muerde siempre que hay alguna interacción humana. Y aprieta, ya lo creo que aprieta. Alguna vez hasta me ha dejado unos puntitos de sangre bajo unas marcas de dientes diminutos.

Pero no, claro…. si los cobayas no muerden…. pues es que estaré cegata y el mío será otro bicho, oiga, yo creo que un tigre enano o un lobo con piel de rata, vaya usted a saber.

cobaya con mala leche

"Er Chucky", el cobaya más chungo al sur del Besós

A favor de Chucky hay que decir que hemos notado una gran disminución en la frecuencia de sus mordiscos. Últimamente parece que está más tranquilo y lo podemos coger sin riesgos. En este sentido hemos leído que los cobayas, en el raro-rarísimo caso de que muerdan (¡ja! va a ser que nos ha tocado la china…), lo hacen sobre todo cuando son pequeños. Los nuestros tienen ahora alrededor de 6 meses por lo que ya no son unos bebés.

De todas formas tampoco es un drama aguantar algún que otro mordisquillo porque por lo general no hace daño. Sinceramente, lo peor de que te muerda es que sientes que tu mascota te aborrece y no quiere que le pongas la mano encima, pero si eres capaz de soportar esa presión psicológica por lo demás no pasa nada. Sin buscar explicaciones raras, se ve que nuestro Chucky no es un modelo de sociabilidad cobaya 😀

Lo que tiene más guasa es que una vez en la jaula Ogórki es claramente el que manda y arrincona al pobre Chucky cada vez que le da la gana. Quién lo iba a decir, las apariencias engañan hasta en los cobayas…

El cobaya Chucky defiende a Kuromi

Casitas para cobayas


No os molestéis en comprar juguetes para cobayas. Lo que de verdad les gusta a estos bichillos son los agujeros para guarecerse y también escurrirse por túneles y estrechas cavidades. Podéis estar seguros de que os van a agradecer cualquier artilugio que les haga las veces de túnel, pasadizo o casita. Y por supuesto no les importará si es de fabricación casera o lo habéis comprado en la tienda.

Casitas y túneles de fabricación casera

La reina en este caso es la tradicional casetilla de toda la vida, esa que todos hemos hecho alguna vez con una caja de zapatos puesta boca abajo. Nosotros ya les hicimos una a nuestros amigos cuando los llevamos de vacaciones este verano y estaban bien contentos. Para que les sirva también como túnel de juego les podéis abrir varias puertas en el cartón: dos, una en frente de la otra, o incluso cuatro, una en cada lateral. Ya veréis como no os dicen que no.

Casa para cobayas hecha con una caja de zapatos

Otra opción son los tubos de cartón que van dentro del papel de váter, del de aluminio, etc. A nosotros, esos en particular no nos han servido de mucho porque teníamos a los cobayas un poco creciditos para que cupieran por los tubos, que son bastante estrechos. Hay quien les hace un corte transversal y así se abren y dan más de sí, que también es buena idea.

Casa para cobayas hecha con una caja de PanettoneCon una hoja de periódico o un simple folio podéis probar lo más fácil y rápido. La dobláis en dos y apoyáis los bordes en el suelo. Y sin más esfuerzos ya tienen vuestros peludos una casita bien maja que seguramente acabarán lanzando por los aires, pisoteando y destrozando a dentelladas, ¡el colmo de la diversión para estos bichos! Qué más se puede pedir por semejante precio y esfuerzo 😛

Otra idea que tengo pero no he probado aún es usar un tupperware viejo en lugar de una caja de zapatos (o de esta tan colorida de Panettone que tenéis a la izquierda y que vuela por los aires con demasiada facilidad). Así tendrán una casa más resistente y seguramente bien abrigadita en invierno. La idea es la misma: ponerlo boca abajo y recortarle unas puertas. Supongo que para evitar que se corten con el borde habría que lijarlo un poco para que quede suave después de hacer las puertecillas.

A veces ni siquiera hace falta ponerles nada especial porque ya se montan ellos solitos su propio túnel. Por ejemplo, algo que les hemos visto hacer a nuestros cobayas es buscar un hueco por el que escurrirse debajo de la manta polar que tienen en el suelo y corretear con esta peinándoles el lomo como si fueran pequeños topillos, bultos sospechosos que se deslizan sin ser vistos en busca de un tesoro subterráneo… ahora que lo digo, les voy a poner unos trocillos de pimiento bajo la manta para que se entretengan buscándolos la próxima vez.

Casitas que venden en las tiendas de mascotas

Un clásico para cobayas es la casita o el túnel de hierba. Para explicaros cuánto les gusta lo mejor es que os enseñe cómo ha quedado la nuestra tras apenas tres meses de uso: destrozada. Sí, sí, se la han comido. Aunque antes de quedar así les ha dado mucho juego. Ha sido casita, túnel, colina sobre la que encaramarse, hamaca (le daban la vuelta fácilmente y parecía gustarles el resultado), comedero, WC,…. en fin, de todo ha hecho la casita de heno. Al final se la hemos quitado porque no queremos que se saquen un ojo con los trozos rígidos que han quedado medio sueltos tras el festín. O bueno, igual se los acabo de cortar yo misma y se la devuelvo, que creo que la echan de menos.

Así era la casita de heno cuando la compramos:

Casita de heno para cobayasY así es como las bestias peludas la han dejado en un abrir y cerrar de ojos:

casita de heno tras tres meses de uso

También hemos visto montones de casitas de madera en las tiendas, algunas muy sofisticadas (hasta demasiado diría) y con precios igualmente “sofisticados”. Las más complicadas suelen ser para hámsters o hurones, y es que los cobayas no son tan ágiles y es mejor ponérselo fácil. Si tuviera que elegir una para mis cobis sería como mucho de este estilo:

Casita para cobayas de madera (marca Trixie)

Casita para cobayas tipo iglú de plástico

Los que a mí de verdad me encantan son los iglús de plástico que he visto en Internet. Se puede decir que son la versión ‘pop’ del tupperware que os decía antes.

Este invierno mi idea es ponerles un par de estas casitas de plástico, ya sea en su versión pija-pop o en la casera, con un trapito dentro en el que puedan cobijarse. En nuestro piso hará un frío que pela en pocas semanas y seguro que los ‘cobayowski’ lo agradecen.

Ya os lo enseñaré, a ver si las usan o hay que volver a la casita de heno comestible que por lo que se ve es un valor seguro 😀

ACTUALIZACIÓN, 22 de octubre 2011

Finalmente hemos comprado dos casitas tipo iglú pero un poco diferentes a la que os enseñábamos. Como tienen también suelo son mucho más estables y no les dan la vuelta. Además, limpiarlas es muy fácil ya que se separan en dos. Con un trapo de cocina viejo las hemos hecho acogedoras y ahora casi siempre duermen en ellas (si queréis verlos durmiendo dentro, los tenéis en otro post).

Os dejo unas vistas de las casitas nada menos que “a pie de puerta” y con cobaya incluido:

casa de plástico para cobaya, de color verdeiglú de plástico para cobaya, color azul

ACTUALIZACIÓN, 27 de noviembre, 2011

La idea de ponerles unos trapitos dentro de las casetas podría haber sido buena si no fuera porque estos animales no discriminan en qué lugar hacen sus necesidades. Dicho esto, no es difícil imaginar el resultado: los trapos acabaron completamente mojados en un par de días, y llenos de residuos de difícil desincrustación (ni que decir tiene que a nadie le apetece meter algo así dentro de la lavadora, ni siquiera por separado).

La solución fue sacar los trapitos y sustituirlos por el tan socorrido papel de cocina. ¿El resultado? pues que sacaron el papel de las casitas para devorarlo fuera (es un hecho que les encanta comerse el papel) y dentro siguieron haciendo sus necesidades indiscriminadamente. La consecuencia directa fue cobayas rebozados en su propia orina y heces, sobre las que dormían plácidamente, eso sí. Por supuesto les costó un buen baño.

Como no nos rendimos, la siguiente alternativa (la actual y en fase de pruebas) ha sido ponerles lecho de papel reciclado dentro de las casetas. Estas ya no parecen tan confortables, al menos desde el punto de vista humano, aunque ahora pueden hacer sus cosas y el absorbente previene los charcos indeseados. Qué le vamos hacer si cobayas y humanos tenemos gustos dispares… Ahora, ellos siguen encantados con sus guaridas y las usan a base de bien 🙂

Popcorning, o cuando piensas que tu cobaya tiene Tourette


Los cobayas hacen un curioso movimiento espasmódico muy característico que se conoce como popcorning. Quien le dio este nombre debía de ser fan de las palomitas (popcorn en inglés), ya que hace alusión al salto inesperado que pega el grano de maíz cuando se calienta para convertirse en palomita de ídem.

Vamos, que también le podían haber puesto por ejemplo “pulguing” (de saltar como una pulga), MOHISDECO (MOvimiento HIstérico DEl CObaya) o salto del cobaya a secas. Pero hay que admitir que popcorning es un término con mucha más gracia, más apropiado para estas criaturas tan blanditas y suaves.

Técnicamente parece ser que se llama pronking y que también forma parte del lenguaje corporal de otros animales, como las gacelas, los caballos o los corderitos.

cobayas saltando

En esta página venden camisetas, tazas, pósters... con dibujitos de cobayas haciendo popcorning.

Qué es popcorning y cuándo lo hacen los cobayas

La primera vez que vimos a nuestros peludos brincar de ese modo pensamos que les pasaba algo, que tenían un síndrome de cobayas al estilo Tourette o unos piojos como cangrejos de grandes. En serio. A pesar de que ya habíamos leído algo sobre el tema no éramos capaces de imaginarnos que se trataba de tal espasmo articulado de semejante manera. Es una especie de convulsión repentina que les hace elevarse despegando del suelo las cuatro patas a la vez.

Aunque temáis por la integridad física (y psicológica…) de vuestra mascota resulta que no se encuentra mal sino todo lo contrario. Estos saltos les sirven a los cobayas para liberar energía, podríamos decir que son una forma de ejercicio físico. También hemos leído que lo hacen cuando están contentos, sanos y con el ánimo por las nubes. En casa lo suelen hacer después de comerse las verduritas por la mañana, o antes del anochecer, justo al caer la tarde. Cuando limpiamos la jaula también la inspeccionan a saltos.

Aunque se puede ver con mucha frecuencia, los cobayas sólo pasan unos segundos popcorneando, y es que tiene que ser agotador saltar con las cuatro patas al mismo tiempo y a esa velocidad. Además es más propio de los cobayas jóvenes que de los adultos, más que nada porque se van poniendo gorditos y entonces les cuesta más saltar o lo hacen sin elevarse tanto (a ver, lo normal, eso nos pasa a todos ¿o no? :D)

Los nuestros pegaban unos saltos de campeonato con cabriolas en el aire hace nada, pero ahora no hay manera de grabarles un vídeo decente donde se distingan bien los saltos, así que os tengo que dejar uno que he encontrado en YouTube para que veáis en qué consiste el popcorning. Todo hay que decirlo, me ha costado bastante encontrar un vídeo en el que se aprecie bien.

Creo que es una de las cosas más divertidas que hacen estos personajillos. Si tenéis cobayas estoy segura de que como a mí os encanta verlos saltar. Por la mañana se va uno a trabajar con otra alegría después de una buena sesión de popcorning… o de running a secas si es que los vuestros también empiezan a estar un poco gordinflones 😛

Cómo hipnotizar a un cobaya


Esta “técnica de relajación“, por decir algo, es curiosa y queda muy mona en las fotos pero no les va a gustar a todos los cobayas. Incluso diría que la mayoría se retorcerán como cochinos (¿como (guinea) pigs?) antes de que consigáis voltearlos siquiera un poquito. Si es el caso, no insistáis; sin querer podéis hacerle daño al cobaya, además de que el pobre animal pasará un mal rato.

Para nosotros ha quedado claro que es una cuestión de gustos. Como tenemos dos cobayas que se parecen lo mismo que un huevo a una castaña (aunque sean hermanos de la misma camada), podemos comparar comportamientos. Mientras que Ogórki parece entrar en trance místico con la maniobra hipnótica, Chucky nos hace la de “quita bicho” en cuanto nos ve las intenciones a lo lejos. Patalea e incluso muerde nada más ponerlo sobre su propio trasero y no nos deja ir más lejos. Sin embargo Ogórki… este gordito es tan perezoso que se dormiría hasta en una sartén. Lo que vemos constantemente es que los animales tienen su propia personalidad individual y nos toca a nosotros adaptarnos a ellos, que por algo somos la especie “inteligente” (se supone…)

Aquí tenéis unas fotos explicativas del asunto para que veáis en qué consiste esta curiosa afición de Ogórki, el proceso y el resultado final.

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Lo que hacemos es poner al bichillo panza arriba poco a poco, apoyándolo cuidadosamente sobre nuestras piernas (aprovechad la curva para apoyarlo bien y que se sienta más protegido). Situamos una mano detrás de la cabecita y con la otra empezamos a acariciarle la barriguilla, todo muy suavemente. Enseguida tendréis que notar que se va relajando. Se va relajando, se va relajando… Podéis aprovechar para inclinarlo más y comprobar que se queda prácticamente horizontal. Y totalmente inmóvil, llegando incluso a entornar los ojos. Si no os movéis, el cobaya puede permanecer en esa postura “de trance” unos minutos. Cuando esto pasa, me siento como “la mujer que susurraba a los cobayas” 😀

Curioso, ¿o no? Ya nos contaréis si lo probáis.

“El Cuy Mágico”, campaña de un banco con un cobaya de protagonista


Cuando empecé a escribir el blog sabía que un tema como los roedores podía llegar a dar mucho de sí, pero no me imaginaba que alcanzaría hasta para hablar de banca y tarjetas de crédito. Pues sí, no era previsible, pero así es.

Atónita me he quedado con esta campaña de publicidad del Banco de Crédito del Perú, BCP, que tiene como protagonista a un pedazo de cobaya gigante (cuy, que lo llaman allá).

Además de la pegadiza canción “El Cuy Mágico”, última novedad derivada de esta genial idea creativa, hay al menos tres spots diferentes en los que el cobaya aparece asesorando a pequeños empresarios. Mi favorito es este del taxi (fijaos en el detalle: los empresarios no reconocen al “Cuy Mágico” hasta que no se quita las gafas de sol, ¡es lo mejor! jajajja):

Buscando un poco más en YouTube he encontrado parodias de todo tipo, intervenciones del cuy en galas de televisión ligeramente lamentables y este reportaje del making-off de uno de los anuncios, en el que los publicistas creadores de la campaña explican los pormenores de la idea e incluso intervienen los acróbatas que visten el traje. Por si no acababais de entenderlo, en este reportaje todo queda muy claro:

Nada más que añadir, ojiplática me hallo. No puedo por más que dedicarles este post con todos sus vídeos a mis compañeros de trabajo, ¡va por ustedes! 😛