Romeo y Julieta cobayas


Ya iba siendo hora de que os trajera alguna curiosidad relacionada con los cobayas, a poder ser en forma de vídeo que siempre es más entretenido. Pues bien, he aquí una serie de dibujos animados que reproduce algunos clásicos de la literatura con un estilo bastante peculiar y, aún mejor, adaptados para cobayas y protagonizados por ellos (freak yeeahhh!).

cobaya trovador, de Romeo y Julieta en cobayas

Cobaya trovador, de Romeo y Julieta en cobayas

Tenéis desde Romeo y Julieta de Shakespeare, hasta Drácula de Bram Stoker e incluso Un cuento de Navidad de Dickens (y más…) Cada pieza pertenece a la serie “Guinea Pig Theater” ya que son precisamente eso, pequeñas obras de teatro interpretadas por cobayas animados que hacen de actores. Es posible que os parezcan un poco lentos, pero merecen la pena aunque sólo sea porque a cualquiera no se le ocurre semejante idea 😀 Bueno, por eso y porque los dibujitos tienen su gracia, como podéis ver.

Drácula cobaya

Una escena álgida de Drácula con cobayas

Cuento de Navidad

El clásico de Dickens Cuento de Navidad, interpretado por cobayas

La productora es Musearts, una empresa que se dedica al diseño web en un pueblo de Vermont, USA. En su web comentan que han creado estos dibujos animados por diversión, para romper un poco con el trabajo serio que hacer para las empresas. La pena es que el último capítulo de la serie data de 2003, por lo que parece que han abandonado su hobby. La lista completa de todos los capítulos de cobayas y otros seres la podéis ver aquí.

Enjoy, y no os olvidéis de aplaudir a los actores 😉

Guinea Pig Theater

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Principios de pododermatitis


A los cobayas hay que revisarles las patitas regularmente para asegurarse de que las tienen en buenas condiciones. Haciéndolo hace unas semanas nos dimos cuenta de que Chucky empezaba a tener lo que parecía un principio de pododermatitis, una dolencia bastante frecuente en los cobayas y que puede llegar a ser muy seria. No tenéis más que ver lo delicada que es su piel en esta zona sobre la que se apoyan constantemente para andar.

principio de pododermatitis en cobayas

Causas de pododermatitis y rozaduras en las patas

La pododermatitis la causa una bacteria y consiste en una hinchazón o incluso herida abierta en la almohadilla de la pata del cobaya, ya sea trasera o delantera. Las condiciones para que se produzca incluyen falta de higiene en el recinto, un suelo demasiado duro, carencia de vitamina C o incluso que el cobaya esté obeso y por ello ejerza demasiada presión sobre las patas.

A veces una pequeña rozadura producida por un suelo áspero puede convertirse en pododermatitis si no se cuida bien.

En nuestro caso diría que fue a causa del suelo. Les habíamos cambiado la manta polar por un hule de plástico porque nos pareció más higiénico, aunque para ellos seguramente es algo abrasivo. De todas formas, mejorar la higiene limpiando la jaula con más frecuencia nunca viene mal, y también lo hemos hecho. En cuanto a la vitamina C, no creemos que tengan ninguna carencia porque les damos cada día su ensalada de verduras frescas y siempre incluye vegetales ricos en esta vitamina, como los pimientos, y además no tienen otros síntomas relacionados. Ah! y en el caso de Chucky la obesidad queda totalmente descartada, que está flaquillo (en comparación con Ogórki es más que evidente!).

Remedios para la pododermatitis en cobayas

Lo mejor es que llevéis a vuestro cobaya al veterinario de exóticos si le veis algo así, pero entretanto podéis aplicarle un poco de aloe vera tras limpiarle la patita con una gasa húmeda. Es lo que nosotros hicimos durante unos días, además de volver a la manta polar para el suelo del parque y usar un lecho más suave, algodonoso, mientras se le curaba.

Chucky con su frasco de aloe vera :)

Ahora ya han pasado varias semanas desde que se lo empezamos a vigilar y la patita trasera está perfectamente. La rozadura se ha curado y no ha llegado a desarrollar ninguna infección.

Como os digo, lo mejor es llevarlo al veterinario, pero si sois de los que no podéis resistiros a buscar la información en internet aquí tenéis unos cuantos consejos, sacados de fuentes que nos han parecido fiables, sobre qué podéis ponerle si aparece algo así:

Antiséptico: lavar la zona a diario con una solución antiséptica que vaya eliminando la infección.

Trombocid: esta pomada ayuda a activar la circulación sanguínea en la zona.

Aloe vera: sirve para mejorar el estado general de la piel y ayuda a que se regenere.

Pododermatitis (Bumble foot)

Además os traducimos del inglés (versión libre, ¿eh?) lo que pone sobre el tema en nuestro libro de cabecera, Guinea Piglopaedia:

“La pododermatitis es una infección en la almohadilla de la pata que causa hinchazón y dolor considerables. Comienza con una irritación en el pie que termina por costrarse. Entretanto, una infección empieza a desarrollarse y la pus se acumula dentro de la herida. Esta puede llegar a abrirse y la infección propagarse a sus compañeros de jaula. Lo peor que puede pasar es que la pata entera se inflame y le sea demasiado doloroso caminar sobre ella. Si en estas condiciones se abre la herida, el cobaya puede llegar a morir desangrado.

La pododermatitis es más frecuente en los cobayas más viejos. La obesidad y la falta de ejercicio parecen predisponer al animal, ya que la pododermatitis se parece a las llagas de los enfermos que permanecen acostados. Un cobaya con sobrepeso que está mucho tiempo tumbado no tiene una buena circulación en esta zona debido a la presión que su propio peso ejerce sobre las patas. Esto, junto con un lecho abrasivo que le raspe las almohadillas y una higiene pobre puede dar como resultado una invasión bacteriana, normalmente de estafilococos. Los síntomas son una gran inflamación en una o varias patas y que el cobaya no querrá apoyar la pata para caminar, ya que bajo la almohadilla tendrá una lesión en la piel llena de pus.  Es muy improbable que la lesión se cure sin tratamiento. Los cuidados consisten en limpiar la lesión con una solución antiséptica y en un tratamiento con antibióticos (por supuesto, bajo prescripción veterinaria). La jaula debe mantenerse muy limpia y se recomienda usar lecho suave, como toallas, ya que cualquier vendaje se le terminará cayendo.

Las complicaciones más frecuentes incluyen que la infección se propague al tejido óseo (osteomielitis) o a la sangre (septicemina), con resultado de muerte”.

Pues ya lo sabéis. Para no llegar a estos extremos tan desagradables y dolorosos, vigiladles las patas a vuestras pequeñas bestias y no tardéis en buscarles ayuda si detectáis algo así.

¿Cuánto debe pesar un cobaya?


La evolución del peso de un cobaya es uno de los indicios más claros de cómo anda su salud. En general, un adulto puede oscilar entre 900 gr y 1,2 kg, aunque también depende de su raza y de su propia complexión. Se ve que en el pasado no era raro ver machos de 1,8 kg, pero ahora uno de 1,5 kg ya sería bastante excepcional.

Los cobayas crecen rápidamente hasta los 4-5 meses, y a partir de ese momento ya no se desarrollan a tanta velocidad. Sin embargo, hasta los 14-15 meses no se les considera adultos ya que siguen creciendo. A partir de esa edad su peso no debería cambiar demasiado y su tamaño rondaría entre 23 y 27 cm de largo.

Chucky en la báscula

Por qué controlarles el peso

Es muy recomendable controlar el peso de nuestros cobayas, ya que si este disminuye suele ser un indicio inconfundible de que el animal tiene un problema de salud. Por ejemplo, la falta de vitamina C es una de sus afecciones más comunes y uno de los síntomas es el adelgazamiento. Pesándolos con regularidad nos aseguraremos de detectar este tipo de síntomas antes de que sean demasiado evidentes. Así podremos reaccionar a tiempo llevándolos al veterinario lo antes posible.

Y al contrario, un cobaya que gana demasiado peso o que está gordo en exceso tampoco es un cobaya saludable. Si esto ocurre, tendremos que vigilar su dieta y no darle alimentos demasiado ricos en azúcar, como ciertas frutas, o bien limitar la cantidad de pienso decantándonos más por las verduras y el heno (sobre este tema tenéis más información en el post sobre alimentación que publicamos hace unos días). ¡Ah! y por supuesto, lo dejaremos correr libre más a menudo para que haga bien de ejercicio.

Una buena idea es ir anotando cuánto pesan y en qué fecha se ha recogido el dato. Si sois freaks del Excel incluso podéis entreteneros haciendo gráficos de su evolución.

Ogórki en la báscula

Cuánto pesan nuestros cobayas

A nuestros Chucky y Ogórki llevamos varias semanas controlándolos y no hay cambios significativos. Ogórki es visiblemente más grande que su hermano desde hace tiempo y alcanza exactamente 1,140 kg, mientras que Chucky está en unos 850 gr. La diferencia entre ellos es muy notable, pero ninguno ha perdido peso en el mes y pico que llevamos controlándolos. Cada uno habrá ganado unos 60 gr en este tiempo. Bueno, es posible que Ogórki un poco más… a este lo estamos vigilando, aunque es difícil si viven juntos y el problema de gordura lo tiene sólo uno. De momento no pensamos que sea necesario separarlos para darles distinta alimentación, pero ya lo veremos.

Sería interesante saber cuánto pesaban cuando los trajimos a casa, pero el caso es que lo desconocemos. La única referencia que tenemos es que, lo que antes parecía un espacio enorme para que pudieran correr, como el parque de paneles, ahora se queda muy pequeño para el tamaño que han alcanzado. Además, antes podía sostenerlos sin problemas uno en cada palma de mis manos, mientras que ahora necesito las dos y me sobra cobaya por todas partes si intento agarrar a Ogórki. Calculo que habrán duplicado el peso, como mínimo, en estos cinco meses que llevan con nosotros. Tendrán ahora 7 meses aproximadamente. No sabemos exactamente qué tiempo tenían cuando los adoptamos, pero calculamos que serían unos 2 meses porque es el tiempo mínimo recomendado para que abandonen su hogar de nacimiento.

Tipos de básculas

En cuanto a la balanza para pesarlos, nosotros tenemos una digital bastante fashion, pero os servirá cualquier báscula de cocina que sea apta para cantidades entre 400-500 gr hasta 2 kg. Seguro que incluso tenéis alguna por casa, ya que son habituales para medir cantidades en repostería y también cuando se hace dieta. Si es así, acordaos de lavar bien el cacharro donde apoyéis al cobaya después de usarlo 😉

Buscando un poco en Internet encontraréis muchos tipos de básculas de cocina que se pueden usar para pesar cobayas.

Si tenéis una báscula plana como la nuestra, podéis ponerle un recipiente encima para que no se os escape el granuja peludo. Sólo tenéis que acordaros de descontar el peso del recipiente para obtener el peso real del cobaya, y ya está.

Cómo pesar a un cobaya

Tenemos curiosidad… ¿qué edad tienen y cuánto pesan vuestros peludos? ¿Habéis notado cambios importantes en su peso? ¡A ver si nos contáis!

Concurso de cobayas en traje regional de Perú


Quería disfrazar a mis peludillos para Halloween y hacerles unas fotos pero al final no pudo ser por cuestiones de tiempo, que últimamente lo tengo escaso. Además Patryk me dijo, ¿Pero tú crees que es normal disfrazar a los cobayas? ¿no va eso en contra de tus principios de no torturar a los animales por diversión? A ver, no diría yo tanto por encasquetarles unos disfraces graciosos y hacerles unas fotos… De todas formas se me hubiera quedado el tema muy corto en comparación con el vídeo que os traigo hoy, el concurso de “Miss y Mister Cuy” celebrado en Perú.

Mejor que lo veáis, que en este caso y más que nunca una imagen vale más que mil palabras:

Ya sabéis que los cobayas son muy populares en Perú. Aquí os hemos hablado de ello en un par de ocasiones, sobre cómo los crían en granjas y de su influencia incluso en la publicidad.

Este “material” en concreto lo he encontrado en un blog que habla sobre Perú desde el punto de vista de una extranjera que vive allí: Arriba el Perú, carajo. Es bastante interesante y os lo recomiendo, aunque deja patente la costumbre de medir otras culturas con el baremo de la propia, lo cual no es muy justo pero casi siempre resulta inevitable y entretenido, para qué negarlo. Llegué hasta él porque citaron nuestro blog como rareza, freakada o algo así 😀 ¡Gracias! 😉

Los cobayas “de Rodríguez”, solos en casa


Así han estado nuestros cobayas el fin de semana pasado, “de Rodríguez”, que se dice cuando se queda uno solo en casa (aunque en este caso eran dos y ninguno tiene parienta, pero bueno, valga la expresión).

Mira que no nos atrevíamos, pero a veces las circunstancias obligan a no ser híper-protectores ni con las mascotas. Tuvimos que dejar a Chucky y Ogórki solitos dos noches, de viernes a primera hora de la tarde a domingo por la noche, porque teníamos ganas de pasar en la playa uno de los últimos fines de semana del verano. Los amigos que podrían haberles echado un vistazo entretanto también estaban fuera de la ciudad, y de la familia no podemos echar mano porque la tenemos lejos… Otra solución era buscar un hotel donde admitieran mascotas y llevarlos con nosotros, pero nos pareció mayor el estrés que les provocaría tanto movimiento en tan poco tiempo que el beneficio de que estuvieran atendidos de cerca. Siempre hemos oído que se ponen de los nervios con los desplazamientos, que sólo hay que moverlos cuando resulta estrictamente necesario (como ya nos tocó hacer en julio).

cobaya con osito Harrods

Hoteles que admiten mascotas

Ahora que lo menciono, es interesante saber que existe un buscador de hoteles especializado en alojamientos que admiten mascotasseadmitenmascotas.com. Usando este servicio os aseguráis de acertar con el hotel sin tener que hacer decenas de llamadas para preguntar por las condiciones. En la misma página dan información sobre las condiciones bajo las que se admiten animales en cada hotel. También los tenéis en twitter, @hotelesmascotas Los gestores de la cuenta son muy simpáticos y siempre están dispuestos a ayudar, lo que supone un motivo más para citarlos 🙂

Seguro que tarde o temprano usaremos este servicio para buscar habitación para cuatro, ¡somos carne de cañón!

Atención a domicilio para mascotas

Otra alternativa para no dejarlos solos es contratar un servicio de atención a domicilio, pero no conocemos ninguna empresa de este tipo en Barcelona. De lo contrario no hubiéramos dudado en llamarlos. Por otro lado, buscando en Internet encontraréis numerosas personas que se ofrecen para cuidar mascotas a domicilio, pero claro, es difícil dejar casa y mascota a un desconocido si no ha existido una relación previa de confianza… Si conocéis algún servicio fiable, nos haríais un favor comentándonoslo (¡gracias de antemano!).

… o dejar a las mascotas solas en casa

Dicho todo lo anterior, nos parecía importante tocar este tema porque uno de los mayores inconvenientes que muchas personas le ven a tener mascotas es que no disponen de nadie a quién dejárselas a la hora de hacer pequeñas escapadas. Vista nuestra experiencia, podemos confirmaros que a los cobayas no les pasa nada malo si los dejáis sin vigilancia durante un fin de semana. Lo que no parece buena idea, por pura sensibilidad, es que lo hagáis si no tenéis una jaula o recinto bien grande donde puedan hacer ejercicio aunque no estéis para sacarlos. También tendréis que tomar algunas precauciones antes de vuestra partida.

Preparativos para dejar a los cobayas solos en casa

Los preparativos son los lógicos, nada en particular, pero mejor no olvidarse de lo siguiente:

1. Dejarlos bien limpios y con el lecho recién cambiado.

2. Tirar de comida seca y heno a mansalva para que les dure todo el tiempo que vayan a estar solos. Nosotros también les dejamos abundante comida fresca, pero seguro que había desaparecido antes siquiera de que llegáramos a nuestro destino…

3. Importante el suministro de agua. Sobre todo si es verano, que beben mucho. Para estar seguros, se recomienda reforzar el bebedero habitual con otro adicional. Además, así, si uno de los bebederos se atasca (que no es lo normal pero puede pasar y no estaremos para darnos cuenta) siempre tienen agua en el otro.

Dos bebederos en lugar de uno

4. Como en cualquier otro viaje, dejad bien cerradas las ventanas, no sea que cambie el tiempo y las pasen canutas con un golpe de frío o de calor. O entre un ave rapaz y se los coma, como me pasó a mí de pequeña con un pajarito que tenía… no voy a contar ahora la dramática historia de Cascabel, mi pajarito, y el gavilán homicida, pero ya os digo que pocas tonterías con las ventanas si no queréis llevaros un disgusto.

Consecuecias de dejar a los cobayas solos en casa

¿Consecuencias? ninguna en especial. Bueno, que durante los días que estéis fuera no vais a dejar de preguntaros cómo estarán vuestras pequeñas bestias…

¿Habéis dejado a vuestros cobayas solos durante más tiempo? Ni qué decir tiene que estaremos encantados de que nos lo contéis. Así podremos aportar más información útil sobre un tema que hace que muchas personas se lo piensen dos veces antes de tener mascotas y, quién sabe, a lo mejor entre todos las convencemos de que se decidan por unos cobayas 🙂

¡Uñas fuera!


Ella: “Cariño, creo que es hora de hacerlo, ¿estás preparado?”
Él: “¿Hoy? ¡Pero si nunca lo hemos hecho!”
   Ella: “Tranquilo, dicen que la primera vez es complicado, pero lo haremos bien”
Él: “Vale, no podemos dejarlo más… oye, ¿y quieres que lo grabemos en vídeo?”

Así llegó el día que más miedo nos daba. Ese momento en el que las uñas de nuestros cobayas empezaban a curvarse peligrosamente y no quedaba otra que actuar. Cortar o no cortar ya no era la cuestión ni mucho menos un dilema… ¡sólo cabía cortar!

Saqué de la bolsa las compras de la tienda de animales: absorbente para la jaula, heno por un tubo y…. ¡unas tijeritas! De esas especiales para cortar las uñas a gatos y pequeños animales (aunque para mí que tenían un aire a extraño instrumento castrador de mini-genitales). Entretanto, Chucky y Ogórki, barruntando lo que estaba a punto de venírseles encima, yacían agazapados en el último rincón de la jaula, ahí donde casi ni nos llega el brazo para agarrarlos.

“Vamos, no lo dejemos para luego”, dije agachándome junto a la jaula y estirando el brazo como el inspector Gadget. Tanteé con la punta de los dedos uno de los cuerpecillos peludos, que no intentó escapar. “Está soñoliento; así será más fácil”, pensé de forma equivocada cuando vi que Ogórki asomaba la cabecita entre mis dedos.

Y así es como empezó el corte de uñas cuya culminación podéis ver a continuación. Después de 15 minutos de intentos fallidos, la cosa empezó a funcionar cuando la comida hizo su aparición en escena en forma de espinacas frescas…

Pero si lo que queréis ver es un resumen del proceso completo con todas sus vicisitudes, os recomiendo que mejor os miréis este otro vídeo. El nombre ya lo dice todo: “Pedicura cobaya, making off

Y ahora sí, un vídeo serio de verdad acerca de cómo se deben cortar las uñas a un cobaya. En concreto os pongo este narrado por una señora que a mí me da mucha confianza por su voz, estilo abuelita sabia (o abuelita loca que vive rodeada de gatos, perros y cobayas, vaya usted a saber):

Resumiendo el tema:

– Cortad las uñas a vuestros cobayas cuando veáis que empiezan a curvarse. De lo contrario pueden provocarles problemas para andar y causarles lesiones.

– Sirve un cortaúñas común y corriente. También tenéis tijeras especiales (muy cómodas) como las que hemos usado nosotros. Las tijeras normales, con punta, personalmente no las recomendaría si el animal no para quieto mientras procedéis a su aseo, ya que podríais llegar a hacerle daño sin querer.

– Cuidado con el vaso sanguíneo que hay dentro de la uña. Sangrará si lo cortáis (por si no habíais caído). Se ve perfectamente dónde termina si el cobaya tiene las patitas rosas, pero tendréis que ir “a tentón” si las tiene negras. De todas formas, tampoco le va a pasar nada grave al animal si un día os ocurre: no os traumaticéis, pero aseguraos de que ya no sangra antes de devolverlo a su jaula.

– Parece ser que lo más habitual es cortarles las uñas una vez al mes. También se pueden cortar sólo las puntitas y hacerlo más a menudo, recomendable si vuestro cobaya tiene las patitas negras y tenéis miedo a hacerle daño. De todas formas, vosotros mismos iréis viendo cuándo necesitan un poco de pedicura.

– Tened mucha paciencia, no vayáis con prisas. Un poco de comida siempre os puede ayudar. Sobre esto último debo decir que a nosotros nos vino de maravilla con Ogórki, que es un tragaldabas, pero no nos sirvió de mucho con Chucky porque sus hábitos gastronómicos son mucho más frugales. A este tuve que terminar de asearlo mientras Patryk lo sujetaba con las dos manos, así que la pobre criatura se quedó sin protagonizar el vídeo destacado, aunque por supuesto sale en el “making off” 😛

Viajar con cobayas, III: Alojamiento en vacaciones


Para acabar esta serie de post sobre nuestro primer viaje con cobayas, no podía faltar uno dedicado al alojamiento vacacional. Hay personas que se desplazan regularmente entre dos localidades y así tienen una jaula preparada en cada lugar. Esto es ideal, la verdad, pero no menos ideal fue la solución que nosotros encontramos para alojar a nuestros cobayas en casa de mis padres.

En primer lugar, hay que decir que mi madre es de esas raritas, raritas con los temas de limpieza y no puede haber una basurilla inocente fuera de lugar, ni malos olores (como cocine algo de aroma peculiar, tipo pescado o brócoli, luego no hay quien pare en casa con los dos litros de ambientador que echa), ni por supuesto desorden. Sin embargo, también tengo que mencionar que le gustan los animales, aunque sean ratoniles como los míos. Supongo que debido a esto último nos dejó enchufarle sin miramiento alguno la jaula de los cobayas en medio del salón de casa. Nosotros le dijimos: “es que necesitan estar donde haya gente, que si no se ponen tristes” y hala, allí le plantamos a los bichos.

La jaula ya os la enseñamos en el primer post. Bueno, el contorno, ya que es una especie de parque sin suelo. Simplemente son seis piezas metálicas ensambladas que hacen de pared y se les puede dar distinta forma. Para viajar, las piezas se pliegan unas sobre otras y queda un rectángulo muy ligero que se puede meter en la maleta tranquilamente.

Total, que en el salón de mis padres la forma que quedaba mejor era esta rectangular. A mi madre ya le habíamos encargado que tuviera preparado lo siguiente: un trozo grande de hule, periódicos a-go-gó y papel de cocina de ese absorbente que es súper mullidito. Todo lo anterior para preparar un suelo en condiciones, impermeable y confortable a la vez. Por capas, ya os imaginaréis que abajo va el hule, luego el periódico y finalmente el papel de cocina. Y para que todo cuadrase con la impecabilidad de mi madre, los estuvimos limpiando (cambiando los papeles y fregoteando el hule) un día sí y otro no. Pero era tan cómodo hacerlo que no nos importó este extra de limpieza. De hecho, la jaula que tenemos en nuestro piso es bastante más laboriosa de limpiar y nos estamos pensando pasarnos a esta otra solución de manera definitiva.

El toque de gracia se lo dimos con una caja de zapatos (Victoria, para más señas, que para algo están cerca de mi pueblo ¡jaja!) a la que le hicimos dos aberturas como si fuera un túnel-casita. Por supuesto que a Chucky y Ogórki les encantó, sobre todo teniendo en cuenta que estaban un poco estresados por el cambio y tenían ganas de que los dejásemos en paz. Chucky la hizo su territorio particular y a veces no dejaba entrar a Ogórki… en fin (ya os contaré otro día las distintas personalidades que tienen mis cobayas, que es ver para creer). La caja la podéis ver con un poco más de detalle en esta foto, con ellos dos dentro:

Otras cosas que podéis ver en la jaula son los comederos (platillos de porcelana que estaban por casa), un bebedero pequeño (el grande no se adaptaba bien) y el heno para comer y revolcarse. En cuanto al heno, compramos uno de fibras muy largas y no se lo pasaron bien ni nada metiéndose por en medio.

Como anécdota curiosa, contaros que nos dimos cuenta de que nuestros cobayas nos conocen, ya que si mis padres se acercaban a darles de comer no se fiaban un pelo, y si los tocaban salían corriendo (hasta más de lo habitual)….jajajajja… bueno, al final los esfuerzos de mi madre por ganárselos tuvieron su recompensa y se ve que el último día hasta le hicieron “cui-cui” a todo volumen. Bueno, al menos eso dice ella, porque lo que es yo, no lo oí 😛