Principios de pododermatitis


A los cobayas hay que revisarles las patitas regularmente para asegurarse de que las tienen en buenas condiciones. Haciéndolo hace unas semanas nos dimos cuenta de que Chucky empezaba a tener lo que parecía un principio de pododermatitis, una dolencia bastante frecuente en los cobayas y que puede llegar a ser muy seria. No tenéis más que ver lo delicada que es su piel en esta zona sobre la que se apoyan constantemente para andar.

principio de pododermatitis en cobayas

Causas de pododermatitis y rozaduras en las patas

La pododermatitis la causa una bacteria y consiste en una hinchazón o incluso herida abierta en la almohadilla de la pata del cobaya, ya sea trasera o delantera. Las condiciones para que se produzca incluyen falta de higiene en el recinto, un suelo demasiado duro, carencia de vitamina C o incluso que el cobaya esté obeso y por ello ejerza demasiada presión sobre las patas.

A veces una pequeña rozadura producida por un suelo áspero puede convertirse en pododermatitis si no se cuida bien.

En nuestro caso diría que fue a causa del suelo. Les habíamos cambiado la manta polar por un hule de plástico porque nos pareció más higiénico, aunque para ellos seguramente es algo abrasivo. De todas formas, mejorar la higiene limpiando la jaula con más frecuencia nunca viene mal, y también lo hemos hecho. En cuanto a la vitamina C, no creemos que tengan ninguna carencia porque les damos cada día su ensalada de verduras frescas y siempre incluye vegetales ricos en esta vitamina, como los pimientos, y además no tienen otros síntomas relacionados. Ah! y en el caso de Chucky la obesidad queda totalmente descartada, que está flaquillo (en comparación con Ogórki es más que evidente!).

Remedios para la pododermatitis en cobayas

Lo mejor es que llevéis a vuestro cobaya al veterinario de exóticos si le veis algo así, pero entretanto podéis aplicarle un poco de aloe vera tras limpiarle la patita con una gasa húmeda. Es lo que nosotros hicimos durante unos días, además de volver a la manta polar para el suelo del parque y usar un lecho más suave, algodonoso, mientras se le curaba.

Chucky con su frasco de aloe vera :)

Ahora ya han pasado varias semanas desde que se lo empezamos a vigilar y la patita trasera está perfectamente. La rozadura se ha curado y no ha llegado a desarrollar ninguna infección.

Como os digo, lo mejor es llevarlo al veterinario, pero si sois de los que no podéis resistiros a buscar la información en internet aquí tenéis unos cuantos consejos, sacados de fuentes que nos han parecido fiables, sobre qué podéis ponerle si aparece algo así:

Antiséptico: lavar la zona a diario con una solución antiséptica que vaya eliminando la infección.

Trombocid: esta pomada ayuda a activar la circulación sanguínea en la zona.

Aloe vera: sirve para mejorar el estado general de la piel y ayuda a que se regenere.

Pododermatitis (Bumble foot)

Además os traducimos del inglés (versión libre, ¿eh?) lo que pone sobre el tema en nuestro libro de cabecera, Guinea Piglopaedia:

“La pododermatitis es una infección en la almohadilla de la pata que causa hinchazón y dolor considerables. Comienza con una irritación en el pie que termina por costrarse. Entretanto, una infección empieza a desarrollarse y la pus se acumula dentro de la herida. Esta puede llegar a abrirse y la infección propagarse a sus compañeros de jaula. Lo peor que puede pasar es que la pata entera se inflame y le sea demasiado doloroso caminar sobre ella. Si en estas condiciones se abre la herida, el cobaya puede llegar a morir desangrado.

La pododermatitis es más frecuente en los cobayas más viejos. La obesidad y la falta de ejercicio parecen predisponer al animal, ya que la pododermatitis se parece a las llagas de los enfermos que permanecen acostados. Un cobaya con sobrepeso que está mucho tiempo tumbado no tiene una buena circulación en esta zona debido a la presión que su propio peso ejerce sobre las patas. Esto, junto con un lecho abrasivo que le raspe las almohadillas y una higiene pobre puede dar como resultado una invasión bacteriana, normalmente de estafilococos. Los síntomas son una gran inflamación en una o varias patas y que el cobaya no querrá apoyar la pata para caminar, ya que bajo la almohadilla tendrá una lesión en la piel llena de pus.  Es muy improbable que la lesión se cure sin tratamiento. Los cuidados consisten en limpiar la lesión con una solución antiséptica y en un tratamiento con antibióticos (por supuesto, bajo prescripción veterinaria). La jaula debe mantenerse muy limpia y se recomienda usar lecho suave, como toallas, ya que cualquier vendaje se le terminará cayendo.

Las complicaciones más frecuentes incluyen que la infección se propague al tejido óseo (osteomielitis) o a la sangre (septicemina), con resultado de muerte”.

Pues ya lo sabéis. Para no llegar a estos extremos tan desagradables y dolorosos, vigiladles las patas a vuestras pequeñas bestias y no tardéis en buscarles ayuda si detectáis algo así.

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¿Cuánto debe pesar un cobaya?


La evolución del peso de un cobaya es uno de los indicios más claros de cómo anda su salud. En general, un adulto puede oscilar entre 900 gr y 1,2 kg, aunque también depende de su raza y de su propia complexión. Se ve que en el pasado no era raro ver machos de 1,8 kg, pero ahora uno de 1,5 kg ya sería bastante excepcional.

Los cobayas crecen rápidamente hasta los 4-5 meses, y a partir de ese momento ya no se desarrollan a tanta velocidad. Sin embargo, hasta los 14-15 meses no se les considera adultos ya que siguen creciendo. A partir de esa edad su peso no debería cambiar demasiado y su tamaño rondaría entre 23 y 27 cm de largo.

Chucky en la báscula

Por qué controlarles el peso

Es muy recomendable controlar el peso de nuestros cobayas, ya que si este disminuye suele ser un indicio inconfundible de que el animal tiene un problema de salud. Por ejemplo, la falta de vitamina C es una de sus afecciones más comunes y uno de los síntomas es el adelgazamiento. Pesándolos con regularidad nos aseguraremos de detectar este tipo de síntomas antes de que sean demasiado evidentes. Así podremos reaccionar a tiempo llevándolos al veterinario lo antes posible.

Y al contrario, un cobaya que gana demasiado peso o que está gordo en exceso tampoco es un cobaya saludable. Si esto ocurre, tendremos que vigilar su dieta y no darle alimentos demasiado ricos en azúcar, como ciertas frutas, o bien limitar la cantidad de pienso decantándonos más por las verduras y el heno (sobre este tema tenéis más información en el post sobre alimentación que publicamos hace unos días). ¡Ah! y por supuesto, lo dejaremos correr libre más a menudo para que haga bien de ejercicio.

Una buena idea es ir anotando cuánto pesan y en qué fecha se ha recogido el dato. Si sois freaks del Excel incluso podéis entreteneros haciendo gráficos de su evolución.

Ogórki en la báscula

Cuánto pesan nuestros cobayas

A nuestros Chucky y Ogórki llevamos varias semanas controlándolos y no hay cambios significativos. Ogórki es visiblemente más grande que su hermano desde hace tiempo y alcanza exactamente 1,140 kg, mientras que Chucky está en unos 850 gr. La diferencia entre ellos es muy notable, pero ninguno ha perdido peso en el mes y pico que llevamos controlándolos. Cada uno habrá ganado unos 60 gr en este tiempo. Bueno, es posible que Ogórki un poco más… a este lo estamos vigilando, aunque es difícil si viven juntos y el problema de gordura lo tiene sólo uno. De momento no pensamos que sea necesario separarlos para darles distinta alimentación, pero ya lo veremos.

Sería interesante saber cuánto pesaban cuando los trajimos a casa, pero el caso es que lo desconocemos. La única referencia que tenemos es que, lo que antes parecía un espacio enorme para que pudieran correr, como el parque de paneles, ahora se queda muy pequeño para el tamaño que han alcanzado. Además, antes podía sostenerlos sin problemas uno en cada palma de mis manos, mientras que ahora necesito las dos y me sobra cobaya por todas partes si intento agarrar a Ogórki. Calculo que habrán duplicado el peso, como mínimo, en estos cinco meses que llevan con nosotros. Tendrán ahora 7 meses aproximadamente. No sabemos exactamente qué tiempo tenían cuando los adoptamos, pero calculamos que serían unos 2 meses porque es el tiempo mínimo recomendado para que abandonen su hogar de nacimiento.

Tipos de básculas

En cuanto a la balanza para pesarlos, nosotros tenemos una digital bastante fashion, pero os servirá cualquier báscula de cocina que sea apta para cantidades entre 400-500 gr hasta 2 kg. Seguro que incluso tenéis alguna por casa, ya que son habituales para medir cantidades en repostería y también cuando se hace dieta. Si es así, acordaos de lavar bien el cacharro donde apoyéis al cobaya después de usarlo 😉

Buscando un poco en Internet encontraréis muchos tipos de básculas de cocina que se pueden usar para pesar cobayas.

Si tenéis una báscula plana como la nuestra, podéis ponerle un recipiente encima para que no se os escape el granuja peludo. Sólo tenéis que acordaros de descontar el peso del recipiente para obtener el peso real del cobaya, y ya está.

Cómo pesar a un cobaya

Tenemos curiosidad… ¿qué edad tienen y cuánto pesan vuestros peludos? ¿Habéis notado cambios importantes en su peso? ¡A ver si nos contáis!